El aprendizaje del cálculo
moviliza habilidades lingüísticas, capacidades no verbales, visoespaciales y de
memoria, es decir, un conjunto de destrezas cognitivas específicas. En la
batería PRO-CÁLCULO, elaborada por un equipo de profesionales argentinos con la
colaboración de expertos europeos, el niño responde a múltiples tareas que
comprometen dichas habilidades. El test, que consta de diversas pruebas para
niños de 6 a 9 años, cuenta con estudios de fiabilidad y validez que garantizan
su uso idóneo para la evaluación del procesamiento numérico y provee las normas
para niños del Área Metropolitana de Buenos Aires. Teniendo en cuenta el papel
fundamental de la escuela en la adquisición formal de estrategias matemáticas,
este test se propone como una herramienta decisiva en este ámbito para evaluar
el aprendizaje del niño y poder diseñar la intervención pedagógica más acorde
con cada caso.
Sin duda el procesamiento del número y del cálculo aritmético en una tarea que,
si bien se inicia en los primeros años de vida, recibe en la tapa de
escolarización un impulso fundamental. De allí la necesidad de contar con un
instrumento que evalúe este procesamiento, de modo tal de poder detectar el tipo
de dificultad que eventualmente manifieste el niño e intervenir a tiempo para su
recuperación.
El aprendizaje del cálculo moviliza habilidades lingüísticas, capacidades no
verbales, visoespaciales y de memoria, es decir, un conjunto de destrezas
cognitivas especificas. En la batería PRO-CALCULO, elaborada por en equipo de
profesionales argentinos que ha contado con la colaboración de expertos
europeos, el niño responde a múltiples tareas que comprometen dichas
habilidades. El test, que consta de diversas pruebas para niños de 6 años a 9
años, cuenta con estudios de fiabilidad y validez que garantizan su uso idóneo
para la evaluación del procesamiento numérico y provee las normas para niños del
Área Metropolitana de Buenos Aires.
Además de registrar resultados a los que arriba cada sujeto, la prueba permite
realizar también un análisis cualitativo del rendimiento, valorando cómo los
niños procesan el numero y las tareas aritméticas (por ejemplo, si cuentan con
los dedos, si utilizan facilitadores, si se apoyan en el lenguaje interior). Ha
quedado demostrado que no hay una estrategia única ni una secuencia estricta
para cada estadio de desarrollo. Los niños ensayan distintas estrategias en
sucesivos y diferentes intentos, y la selección del método dependerá de la
velocidad y confiabilidad que observe en el resultado final.
Los estudios sobre discalculia han puesto en evidencia que los sujetos,
independientemente del aprendizaje foemal, son capaces de inventar estrategias
matemáticas, pero también que el conocimiento lexical, las estrategias de
cálculo adecuadas, la rapidez en el procesamiento, entre otras habilidades,
están unidas al conocimiento cultural y al procesamiento aritmético formal. Ello
pone de relieve el papel fundamental de la escuela y la necesidad de contar con
instrumentos como éste, que evalúen de forma válida el aprendizaje del niño para
poder diseñar la intervención pedagógica más acorde a cada caso.